Aquí encontrarás una guía que te puede orientar en la dinámica de las clases y ayudará al buen funcionamiento y armonía del centro:

Antes de clase

  • Deja los zapatos en el zapatero de la entrada.
  • Pon el teléfono móvil en silencio, o en ‘modo avión’ para que no vibre. 
  • Siempre que puedas, llega con tiempo. La sala está abierta 30 minutos antes del inicio de clase. Ese tiempo puede ser un tesoro para ti si lo usas para hacer algunas posturas, o relajarte y reconectar contigo como un paréntesi fuera del ritmo diario y de tu marco laboral/familiar. Puede enriquecer mucho tu práctica y convertirse en un buen hábito para añadir a tu vida.
  • Si llegas tarde, espera en silencio el recibidor a que termine la invocación antes de acceder a la sala. 
  • Para escoger tu ropa de yoga: intenta que no sea demasiado ancha, que te permita moverte y a la vez que te aporte comodidad. Idealmente, trae pantalón corto. La idea es que la ropa permita ver tobillos, rodillas y codos.
  • Los bolsos, abrigos, jerseis, calcetines, complementos, toallas o botellas de agua déjalos en el vestuario. No necesitas traer cosas de valor al centro, así evitarás preocuparte por ellas. Cada alumno/a es responsable de sus pertenencias y de dejarlas ordenadas.
  • Está terminantemente prohibido tocar los enseres de otras personas sin su consentimiento o sin razón. Es uno de los primeros principios del yoga, ‘Asteya’, que significa no robar:
    • Su sentido es más amplio que el puramente material y es inspirador para la vida en general. Este ‘yama’ o norma de conducta de Patañjali nos invita a valorarnos, a confiar el uno en el otro, a apreciar quiénes somos y qué tenemos; a confiar en que la vida es suficientemente rica para darnos todo lo que necesitamos. El objetivo de ‘Asteya’ es eliminar todas las tentaciones de apropiación injustificada y deshonesta frente a los demás. Por lo tanto, un yogui ya no puede tomar cualquier beneficio u objeto innecesariamente.
  • Es habitual olvidarse prendas o accesorios al marchar. Repasa que te llevas contigo todo lo que has traído. Revisa de vez en cuando el cesto de ‘objetos perdidos’ que hay en el vestuario para asegurarte que no hay algo tuyo.
  • Asegúrate que has comunicado al centro tus datos de contacto (teléfono y correo electrónico) para poder recibir avisos, cambios o noticias durante el curso.
  • Entra en clase con el estómago ligero. Ten la previsión de no comer durante una o dos horas antes, para que la digestión sea eficaz. Tampoco bebas agua durante tu práctica. Si fumas, déjate el margen más amplio que puedas sin humo antes y después de la clase.
  • Cada mujer debe conocer su ciclo menstrual y comunicar al principio de la práctica si está con el periodo. En los días de sangrado no se realizan posturas invertidas, ni torsiones cerradas, barcas o arcos que lleven presión al vientre. Hay un abanico hermoso de posturas más adecuadas y beneficiosas a nivel fisiológico y emocional que se indicarán en cada caso.
  • Tienes que saber que, como todo en la vida, el yoga no es un camino lineal. Pueden aparecer obstáculos como dolores, dudas, cansancio, pereza, falta de tiempo, etc. No desistas. Haz lo que esté en tus manos para continuar. Los resultados llegarán. La clave es ser constante y perseverante.
  • Comunica a la persona que esté al cargo de la clase cualquier dolor (cervical, lumbar, rodillas) o problema de salud reciente.

Durante la clase

  • Accede a la sala con pies y manos limpias. ‘Saucha’ significa pureza, limpieza y claridad, y es uno de los pilares del yoga.
  • No comas chicle durante la clase.
  • Guarda el material de forma ordenada, de manera que invites a los siguientes estudiantes a dejar todo igual también para ti:
    • los cinturones, con la hebilla cerrada formando un lazo lo más amplio posible (así no arrastran por el suelo); las mantas, con el lomo redondo mirando hacia la sala; las sillas verticales; las esterillas sin dobleces; y las cuerdas de la pared cada una en el gancho que le corresponde y libres. El orden material ayuda a la orden mental.
  • La enseñanza se organiza semanalmente y como normal general -a excepción de las clases de inicación, que tienen su propio programa- por grupos de posturas: de pie, extensiones adelante, extensiones atrás y posturas restaurativas.
  • El centro está disponible los martes de 17:00 a 19:30 h para autopráctica. Todo el material está a disposición de los alumnos para que hagan su práctica e investigación personal de forma autónoma. Se pide respeto por el espacio, ritmo y/o silencio de los demás compañeros que estén en la sala.

Condiciones económicas

  • La cuota se cobrará por domiciliación bancaria a principio de cada mes.
  • No asistir a clase no exime del pago.
  • Las ausencias se pueden recuperar dentro del mismo mes, a condición de que haya espacio.
  • En caso de baja, hay que avisar con suficiente antelación.

La práctica en casa

  • Las clases son sólo una parte de la práctica. El verdadero camino del yoga lo hace un@ mism@ diariamente, sin nadie dictándole lo que debe o no debe hacer. Es importante incorporar una práctica personal de ásana en casa. Sólo la experiencia directa traerá comprensión real y duradera.
  • El objetivo es ser practicantes autónomos, y no consumidores eternos.
  • Para empezar, es correcto repetir en casa las secuencias que hacemos en clase.
  • También, interesarse y familiarizarse con la filosofía del yoga enriquece enormemente la práctica y expande la conciencia a cada aspecto de la vida.